Una mala elección

Nunca pensé que una contractura podía llegar a doler tanto. Nos fuimos, durante el puente, a un parque de aventuras con los niños. La peculiaridad de este parque es que está en los árboles. La actividad consiste en un recorrido por los árboles, desde tirolinas a puentes tibetanos. Hay muchos niveles de dificultad y yo elegí seguir a mi hijo mayor en el de dificultad roja.

Me considero un hombre deportista, ya que salgo a correr tres veces a la semana. Soy atlético y no tengo sobrepeso. Pero os puedo asegurar que suspendidos en las lianas de poco te sirve tu corazón entrenado. Dejamos a Catalina, mi mujer, con Sandra nuestra hija y me fui con Álex a escalar los árboles. Al principio estuvo bien, salíamos bastante en alto en los árboles e incluso saludabamos a Catalina y Sandra que estaban disfrutando en su circuito de iniciación y que veíamos más abajo.

Pero después, imagino que por el cansancio, mis brazos dijeron: « hasta aquí has llegado ». Quedé con los brazos paralizados, sin poder ni subir, ni bajar. Fue bochornoso ver cómo vinieron a por mí… Pero, ya me he puesto en mano de un fisio que me han recomendado para unos masajes descontracturantes avila. Que alivio…

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